Desmitificando la violencia de género

A pesar de que existe una gran repulsa social ante las situaciones de violencia de género, aún existen muchas falsas creencias, tanto sobre las causas como sobre las manifestaciones de la violencia de género:

  • Se intenta racionalizar la violencia machista vinculándola, sin evidencia científica, al alcoholismo, adicciones, celos, marginación, enfermedad mental y otros factores que, aunque pueden actuar como condicionantes no convierten a los hombres en agresores.
  • Las creencias sobre las mujeres eligiendo ser maltratadas o disfrutando de la violencia a la que están sometidas nos hace tener una predisposición negativa ante ellas, provocando un efecto social ofensivo, no sólo para las víctimas de violencia de género sino para todas las mujeres.

Por ello, hemos de continuar trabajando en el verdadero cambio social, incidiendo tanto en las políticas educativas como en las sociales…

A continuación, presentamos las realidades frente a algunos de los mitos que existen actualmente sobre violencia de género:

Mito: El maltrato hacia las mujeres es algo raro y aislado; al salir en la prensa hace que parezca que pasa mucho.

Realidad: El maltrato es la mayor causa de lesiones a mujeres, prevalece sobre la violencia callejera o accidentes de tráfico. Los casos que aparecen en los medios de comunicación e incluso las denuncias que se realizan sólo representan una mínima parte de la realidad.

Mito: Lo que ocurre dentro de una pareja o en una familia es un asunto privado; nadie tiene derecho a meterse.

Realidad: La creencia de que familia es un ámbito privado e intocable ha hecho que siempre se vea disculpada e ignorada la violencia en el espacio doméstico, tanto por los poderes públicos como por la propia sociedad. La violencia no es un asunto privado, sino un delito contra la libertad y la seguridad de las personas. Ahora la ley recoge la responsabilidad de poder denunciar estas situaciones. 

Mito: La violencia de género ocurre principalmente en familias con bajos recursos económicos, nivel sociocultural y/o en riesgo de exclusión social (etnias…) y mujeres con cierta edad.

Realidad: La violencia machista es un fenómeno que se da en todas las esferas sociales, independientemente de la edad, el nivel económico, cultural, etnia… La diferencia más clara que puede darse es en relación a las medidas de salidas que se dan a esta situación; es más probable que las mujeres con mayores recursos acudan a servicios privados en lugar de a los públicos.

Mito: Si una mujer es maltratada, es culpa suya por continuar conviviendo con ese hombre; hay mujeres que si no les gustara el abuso se marcharían.

Realidad: Falsa creencia que responsabiliza a la mujer de la situación de los malos tratos, culpabilizando a la víctima. A ninguna mujer le gusta la degradación y la humillación de una situación violencia y menos aún agresiones físicas.
Son múltiples las razones (variables paralizantes) por las que una mujer vive con su agresor y tarda en tomar la decisión de abandonarle, denunciar…:

  • Creen que no tienen alternativas, por falta de recursos….
  • Falta de relaciones afectivas donde apoyarse
  • Se encuentran en situación de debilidad psicológica: pérdida de autoestima, depresión, …
  • La violencia es cíclica y los maltratadores combinan períodos de luna de miel con los de tensión aguda.

Para que la mujer “de el paso” requiere de una reconstrucción interna, una toma de conciencia y un ejercicio de autoestima, vulnerada situación de violencia.

Mito: Si se tienen hijos/as, hay que aguantar los malos tratos por el bien de los niños y las niñas.

Realidad: Ante una situación de violencia la opción más responsable para velar el bienestar de los hijos/as es alejarlos de esa situación, por las consecuencias graves sobre su bienestar emocional y personalidad; a la vez que se convierten en testigos también pueden ser víctimas directas (un alto porcentaje hombres que maltratan a su pareja también lo hace a sus descendientes). Actualmente la ley también les contempla como víctimas de violencia de género.

Mito: Los hombres maltratadores habitualmente consumen alcohol, son adictos a drogas, se encuentran en situación de desempleo, tienen estrés en su trabajo…; son violentos por efecto de su situación personal.

Realidad: Habitualmente se intenta justificar a los maltratadores por circunstancias problemáticas transitorias; pero queda desmentido al demostrar que también son violentos cuando no están sometidos a ninguna adicción o situación conflictiva concreta, siendo más bien las relaciones de “poder” las desencadenantes. Hay muchos hombres que maltratan y no beben alcohol ni toman drogas, … Además, muchos de estos hombres no son violentos en su medio social, laboral, … dando una imagen de persona respetable.

Mito: Los hombres que agreden a sus parejas son violentos por naturaleza; los malos tratos son incidentes derivados de una pérdida de control momentáneo.

Realidad: Lo más frecuente es que los hombres que maltratan a sus parejas no sean violentos con otras personas, incluso pueden ser amables y respetuosos en sus relaciones sociales. Los maltratadores son selectivos en el ejercicio de la violencia, por ello son capaces de controlarse en cualquier otra situación. La cuestión no es que puedan controlar su ira, sino que deciden descargarla agrediendo a personas sobre las que se sienten con derecho a actuar así. Además, las agresiones no suelen ser aisladas, sino hechos repetidos y frecuentes. 

Mito: Los hombres que abusan de sus parejas fueron maltratados en su infancia; los maltratadores están locos.

Realidad: Es cierto que aumenta la predisposición, pero la relación entre estas cuestiones no es la causa-efecto: no todos los que maltratan a sus parejas han sido testigos de violencia; ni todos los que la han presenciado se convierten en maltratadores. Por otro lado, la locura conlleva no tener contacto con la realidad, no darse cuenta de lo que se hace, y este no es el caso de los maltratadores (sólo un 5% de ellos presenta trastornos piscopatológicos). Una persona que maltrata a otra es responsable de sus actos, aunque tenga dificultades para canalizar su malestar y frustración, maltratando a otras personas para autoafirmarse. 

Mito: Un hombre no maltrata porque sí, ella habrá hecho algo para provocarle.

Realidad: Creencia muy arraigada que presupone que la mujer es la responsable del comportamiento violento del hombre, que tanto él como ella se agreden mutuamente. Que la única diferencia está en la forma de ejercer la violencia: ella de forma verbal y él físicamente. Sin embargo las personas expertas afirman que la mujer maltratada reprime su rabie e intenta evitar las agresiones adoptando comportamientos pasivos, darle la razón, no cuestionarle…; lo fundamental es que el agresor siente que ella le provoca cuando tiene o expresa sus propios deseos y opiniones y se comporta según los mismos.Aun así, nadie tiene derecho a pegar, insultar o amenazar a otra persona, sea cual sea la excusa que se ponga para ello. 

Mito: Cuando una mujer dice no quiere decir sí.

Realidad: Los hombres violentos piensan que las mujeres no se atreven a manifestar sus deseos sexuales y por ello creen que las tienen que obligar y forzar; es una forma de manifestar su poder. Cuando una mujer dice “no” siempre significa “no”; obligarla es una violación.

Mito: Es imposible violar a una mujer en contra de su voluntad. La mujer violada es la responsable del delito por provocar al violador. La mayoría de las violaciones se producen a altas horas de la noche en descampados y por personas desconocidas.

Realidad: En una situación en la que está en juego la vida de una persona debería aconsejarse no oponer resistencia y obedecer las órdenes del agresor, sin que esto signifique que la mujer de su consentimiento, no se le puede exigir un “certificado de haberse defendido”.Existe una tendencia social a juzgar la conducta de la violada más que la del violador, qué tipo de vida llevaba la mujer, su ropa, si salía de noche….; los violadores no eligen a sus víctimas por su imagen llamativa, incluso agreden a niñas y a ancianas. Finalmente, más de la mitad de los casos de violación son cometidos por personas conocidas y en lugares habituales, no deshabitados.

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Un comentario en “Desmitificando la violencia de género

  1. Pingback: Violencia de Género / Doméstica | Genero…amor?

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